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sábado, 4 de agosto de 2007

AL COLEGA PERIODISTA

POR EL CAMPO COMUNICATIVO

Por ser un proceso natural, innegable, propio del ser humano y un puente directo entre este y su cultura, la comunicación se ha erguido como punto de relación entre todo los campos del conocimiento. Las nuevas tecnologías han hecho de nuestro escenario de existencia, una hipe realidad a causa de los medios, fenómeno que afecta directamente a cada una de las ramas del saber humano; pero a pesar de esta reproyección de nuestra realidad, todavía persisten algunos modos, formas y medios de comunicación que son innatos del hombre, lo que hace que este proceso siga siendo personal y directo entre los seres humanos, cómo es el caso de la kinésica (movimientos corporales) con la que una caricia significa afecto e inclusive al mismo silencio se le otorga un significado; pero de igual manera, los modos, medios y formas artificiales de comunicación siguen siendo propias del ser humano y hacen parte de su cultura porque todo lo que el hombre crea es una reflexión de su entorno y expresa algo de sí mismo a tal punto que se le toma afecto a ese prototipo artificial y una aparente relación impersonal se convierte en una personal casi inmediatamente, por ejemplo con una fotografía de algún ser querido que haya muerto, la fotografía, para mi, atrapa la esencia de ese ser querido y lo recreo constantemente gracias a ella y de cierta manera olvido que es algo artificial.

Al ver que la comunicación es fundamental en la evolución del ser humano, cómo productora de investigación y conocimiento, se encamina en un debatido proceso para llegar a ser una ciencia; de manera curiosa todos los estudios hecho en comunicación, debido a la interdisciplinariedad planteada, son o han sido realizados por filósofos, sociólogos, matemáticos, politólogos, antropólogos, en fin, un inigualable número de profesionales en distintos campos que, paradójicamente, son más que los comunicadores sociales que analizan su campo de estudio. Este ha sido un problema que universidades como la Pontificia Universidad Javeriana de la ciudad de Bogotá, ha planteado de forma crítica a sus estudiantes de comunicación social, no con la idea de desprestigiar o apartar de su campo a profesionales de otras disciplinas, sino para hacerla aún más propia de su campo y convertir a la nueva generación de comunicadores sociales en creadores directos e indirectos de medios de comunicación distintos o fusionados de los actuales, en analistas de teorías y productores de paradigmas comunicativos, en proyectores de una nueva imagen del comunicador social para el resto de la sociedad y así hacer ver que es una profesión que se fundamenta en prestar un servicio a la comunidad, el servicio de enseñar y revelar conocimientos.

Si se siguen los pasos correctos, y la nueva generación de comunicadores sociales logra estos objetivos anteriormente planteados, será aún más relevante la presencia de un comunicador social en cada ámbito del conocimiento, lo que hará a este campo más atractivo ante la sociedad y los futuros profesionales, contribuirá significativamente el desarrollo de cada nación o territorio ya sea en su ordenamiento económico, político, administrativo, moral etc., y así ser eje de cambio en la historia universal.

EDITORIAL


LA RESPONSABILIDAD RECAE EN LA EDUCACIÓN


La gran variedad de rasgos culturales como etnias, costumbres, creencias, sistemas de valores, modos de vida, ideologías etc., han hecho de Colombia un país tan complejo que es difícil de controlar. Las autoridades, desde siempre, viendo la complicación que genera tanto tipo de características en una nación, han optado por mantener un sistema de orden y leyes que satisfaga a lo que se creería como la mayoría de la población. Pero al dejar en un segundo plano al resto e la comunidad colombiana, surge el descontento y la rabia contra la institución o el sistema al mando y eso genera las guerras.

A partir de lo anterior, el mundo, tratando de tomar cierta idea sobre cada país que lo habita, al mirar Colombia se confunde, ya que con nuestro afán de abrirnos a la comunidad internacional, de no atrasarnos en el ritmo mundial y de no caer en las garras del subdesarrollo, mostramos una imagen que se ha formado a lo largo del tiempo y que por la ya mencionada variedad sociocultural, no es ni siquiera clara para nosotros y mucho menos para el resto del planeta.

Por esta falta de una identidad básica y reconocible, que no hemos podido formar a razón de una incapacidad nacional por no saber manejar la multicultura, el resto del mundo a optado por varias visiones sobre nuestro país que podemos clasificar generalmente en dos: la primera a esa guerra que nos ha atormentado toda la vida y que ha sido un producto de el mal control ejercido por el Estado de todo los tiempos, que siempre ha buscado ese beneficio individual para sí mismo y una parte de la población, lo que obliga al resto a defender sus ideales y necesidades por medios que, en parte gracias a la historia que nos formó la España colonizadora, han recurrido a las armas; la segunda visión es esa misma belleza cultural que nos confunde, y que cada extranjero a formado según su propia experiencia; por ejemplo el colombiano trabajador y “hechao` pa` lante” que ha hecho que una empresa americana llegue al punto de pedir como requisito para contratar trabajadores la nacionalidad colombiana, o el artesano que enamoró a Europa con sus obras o el extranjero que a pesar de la primera imagen, perdió el miedo y se arriesgó a venir a este país de guerrilleros y terminó quedándose a vivir en él.

Pero y entonces, ¿Cómo formar una buena imagen de este país con la que nos sintamos totalmente identificados y al mismo tiempo generar orgullo de la misma? La respuesta es la siguiente: todo recae en la educación. Porque sólo ella puede tomar armas en el asunto y cambiar completamente a este país.

La educación será la encargada de formar a las nuevas generaciones, de enseñarle a los nuevos colombianos la realidad del país sin ningún tipo de miedo o restricción, de
brindarles un conocimiento completo de Colombia y del mundo y que no sólo llene las cabezas de información, sino que genere en los estudiantes una necesidad y unas ganas por cambiar las cosas, por tomar medidas al respecto y formarlos éticamente.

Así, se logrará renacer el ideal de un político correcto y para nada corrupto, que lleve al Estado a los rincones del país donde genera ausencia, y por consiguiente esas zonas no creen en él ni se identifican con él y se dejan llevar por otro tipo de autoridad que les brinda suplir las necesidades que acongojan dichas zonas y se gana su fidelidad de esa manera, esa otra autoridad son los grupos al margen de la ley, las guerrillas etc.; pero también surgirá el comunicador social que utiliza el poder transformador de pensamientos de los mass media para bien y no para inculcar ideas de conveniencia; nacerá el científico que se dedique al estudio de la naturaleza colombiana y que logré dar los primeros pasos hacia los avances médicos, químicos, físicos y de otras ciencias que sean exclusivamente colombianas; saldrá el primer ingeniero que produzca tecnología de punta en Colombia; en fin, la educación dará pié a los nuevos profesionales que no buscarán su éxito personal en toros países, sino uno en conjunto con su propia nación.

En base a este proceso, dejaremos de ser un país que oscila entre el subdesarrollo y el progreso, y tendremos un panorama más claro de que esta mal en Colombia y cuales son nuestra necesidades, para llegar a establecer un nuevo orden social en el que la educación jugaría otro papel importante, ya que inculcaría en los estudiantes los beneficios de trabajar en conjunto y de buscar un beneficio común, lo que facilitaría las cosas para mantener la autoridad de la ley, perdiendo la concepción de “obedecer por miedo al castigo” y pasar a “obedecer por conveniencia común”.

Si la educación logra esta misión tan importante para el futuro de nuestro país, podremos abrirnos paso hacia el exterior y mostrar una identidad más clara y una imagen más benévola hacia los otros países, permitiéndonos internamente mejorar nuestra calidad de vida significativamente, y en el mundo adquirir cierto respeto por parte de las otras naciones.

jueves, 10 de mayo de 2007

Y ENTONCES ¿QUIEN ES EL BUENO?


Por María Camila Gómez Caballero

Diariamente, los medios de comunicación nos muestran una realidad del conflicto armado en Colombia, limitando al espectador a entender esa realidad como la verdadera, ya que el ciudadano común solo tiene a la televisión, los periódicos o a la radio como única fuente de información sobre lo que pasa en su país; y por su parte los medios reflejan una posición tan superficial de cada uno de los actores de la guerra en Colombia, que terminamos pensando que, por ejemplo, un acto terrorista es cometido por pura maldad de los autores y no porque detrás del terrible suceso, se esconden ideologías, argumentos, sentimientos e inclusive la misma historia colombiana.

Si, es verdad, sabemos que la guerrilla nos ha marcado por más de cincuenta años, pero pocos saben que los líderes de organizaciones como las FARC o el ELN son universitarios graduados de instituciones de educación superior como la Universidad Nacional e inclusive de Harvard; o bien que vienen de familias muy adineradas. Cualquiera pensaría que una persona con este perfil estaría en otro lugar completamente diferente a la guerra; entonces, ¿Qué fue lo que los llevó a estar en el conflicto?

Viéndolo así, surgen dos opciones: la primera es que por el mismo hecho de ser educados, se dan cuenta de las reales intenciones del Estado1 como por ejemplo, de propuestas que el pueblo cree que se van a cumplir y que llevarán al mejoramiento de la comunidad, pero que en realidad son fachadas de los políticos para obtener dinero fácil y cualquier otro beneficio personal, y así, estas personas optan por hacer algo en contra de toda esta injusticia y corrupción y terminan en las filas de estas organizaciones guerrilleras; o por el contrario, el hecho de tener una magnifica educación no quiere decir que sea una persona buena moralmente, y estas personas ven como una forma práctica de ganar dinero aprovechándose del otro tipo de guerrillero, es decir el campesino, que llega a estas organizaciones por el odio que genera hacia el Estado al ver la ausencia del mismo en sus poblaciones, provocando pobreza y la desesperación en las personas, que ven en la guerrilla, una protección y acogida que el Estado no ofrece.

Pero el campesino, en su misma ignorancia, no se da cuenta de que el que tiene que sacrificar su vida en cada batalla o que el que tiene que arriesgar su libertad en cada acto cometido al margen de la ley, es él, y que sus líderes ganan todos los beneficios sin mover un solo dedo.

Ahora bien, no todos los campesinos caen en esta trampa, y al no aceptar las condiciones que la guerrilla impone, esta se convierte en su gran enemigo y entonces el campesino se pregunta: ¿y yo como me puedo defender de este gigante, si ni siquiera el que se supone me debe defender se hace presente? Como consecuencia, surgen otro tipo de organizaciones como las AUC o paramilitares, compuestas por estos campesinos que optaron por tomar la justicia en sus manos y se cansaron de las presiones guerrilleras.

Pero, ¿no se supone que el Ejército tiene como fin defender y proteger los derechos del pueblo colombiano? Aquí vemos otra realidad que los medios de comunicación nunca nos muestran, ya que los soldados terminan en el Ejército por razones similares a los campesinos que terminan en la guerrilla; esas razones son el desempleo, la falta de oportunidades y la pobreza, que se ven aparentemente resueltas en esta organización que les asegura techo, comida y protección, claro esta, bajo las condiciones de ir a la guerra, dormir en un monte sobre el frío y tieso suelo, caminar grandes distancias bajo un sol infernal o por el contrario un invierno que parece nunca acabar y la recompensa es comida en lata o un encuentro con la muerte.

Aunque también hay soldados que ingresan a la institución por convicción, por que ven todos los actos atroces que a diario comete la guerrilla y deciden que no deben quedarse de brazos cruzados, aunque estos ideales son inculcados por líderes militares que igual no son los que van a luchar ni a dormir en las condiciones que a los soldados les toca vivir.

Entonces, ¿Qué debe hacer el Estado?, optar por el liberalismo, es decir ser un simple espectador de la actividad de individuos o grupos; o por el contrario debe llegar al totalitarismo de invadir la privacidad y los aspectos de la vida social.

Un conflicto social no solo es causa de personas que no se adaptan a la sociedad o que viven al margen de la ley, también se genera por la desigualdad social o de clases, y las diferentes ideologías.

Eso es lo que los medios de comunicación deben investigar, y además, aprovechar su propia condición, ya que tienen el poder de modificar comportamientos y hacer ver a los protagonistas del conflicto su propia realidad, mostrar el resultado de la indiferencia social al no tener políticos eficaces, pero también hacer ver que soluciones que al principio parecen obvias como los grupos guerrilleros o las autodefensas no son la mejor salida a la situación.

jueves, 22 de marzo de 2007

Editorial

EDITORIAL

LA DIVERSIÓN NO TIENE PRECIO
Por María Camila Gómez Caballero.

Bogotá se caracteriza por ser una ciudad de contrastes debido a la gran cantidad de grupos sociales, culturales, políticos, étnicos y económicos que se han apoderado de la ciudad en una arremetida de distintos contextos rurales o urbanos a la capital. Pero es tan variada la influencia de los distintos grupos que conforman a los ciudadanos actuales de Bogotá, que se hace necesario tomar sólo uno de ellos y verlos desde un contexto socioeconómico: la recreación.

Nuestra ciudad ofrece una gran cantidad de sitios recreativos para las distintas clases sociales formadas a partir del capitalismo bogotano, pero para enfocar nuestra investigación seremos extremistas y compararemos dos lugares comunes para dos estratos socioeconómicos distintos: por una lado tenemos un lugar típico de el estrato 5-6 par la recreación y el ocio, se trata pues del club Compensar, un lugar muy bello en cuanto estructura y que ofrece servicios varios como golfito, maquinitas, carros chocones, piscina, canchas de tenis, de fútbol, en fin, un sinnúmero de servicios recreativos que van desde parques temáticos hasta lugares de entrenamiento para distintos deportes; en el otro extremo tenemos un barrio situado en la localidad 11 de Suba llamado La Gaitana, en el cual se encuentra gente de estrato 1 y 2 socioeconómicamente hablando; en este sitio, la plazoleta central es punto de encuentro para hacer mercado, ir a la iglesia, recrearse y hacer negocio, pero aún así no ofrecen servicios como los que puede brindar un club pero si juegos varios como la tapita (una
cuadrícula en la que cada sección equivale a una moneda de distinto valor y en la que al tirar una de estas y si cae sobre una sección se paga el valor agregado) o tiro al blanco (en el que sobre una rueda se pegan billetes de distinta denominación y según donde caiga el tiro del gatillo se paga).

Cada uno de estos dos puntos en el espacio citadino refleja las condiciones en las cuales la gente que los vista vive a diario, aunque no hay que marcar diferencias tan puntuales pues en un simple helado que todo ser humano disfruta un domingo a mediodía con un brillante sol, lo único distinto es el precio pues, increíblemente, encontramos en uno de los extremos un helado a 100 y 200 pesos mientras que en el otro son precias que van más allá de los 1000 pesos; entonces este punto de comparación es bueno para evidenciar que a pesar de ser lugares distintos, un helado que posee los mismos ingredientes y un gran sabor, es mas caro en uno que en el otro sólo por juzgar el lugar y la gente que lo visita. Esto también nos enseña que, como comunicadores sociales, tenemos el deber de conocer a fondo cada uno de los distintos grupos anteriormente mencionados y sus respectivos contextos y que poseemos un deber social, el deber de enseñarle al resto de la comunidad a conocerse, a respetarse, a tolerarse y a valorarse.

El comunicador social debe mostrar realidades, reproyectarlas y enseñar a interpretarlas; no juzgar sin conocer y al contrario ser sociable, relacionarse e involucrase en distintos mundos, o en este caso, en distintos estratos. Así, aprendimos que la recreación es un momento de destensionamiento para ambos lados de la moneda, que posee características distintas pero que en su sentido más básico responden a la necesidad humana de distraerse, de olvidar lo feo de la realidad y de superarla por sólo un momento con tu familia o con tus amigos, de hacer algo distinto a la rutina y de liberarse aunque sea por un momento del encerramiento de la realidad que le tocó a cada uno de nosotros.

martes, 6 de marzo de 2007

COMPARACIÓN EDITORIAL

Columna de opinión:


Por María Camila Gómez Caballero.


Los medios impresos tienen fama de ser más concretos, completos y verídicos a la hora de ofrecer información, en comparación con otros como la radio o la televisión, en los que el tiempo obliga a hacer una labor periodística más concisa y corta. Sin embargo, periódicos y revistas intentan ganarle al envejecimiento de los datos y al afán de los lectores de obtener información completa de manera rápida.

Así, los medios impresos entran a una competencia por acaparar lectores, no sólo por la vía de las chivas informativas sino también por la cantidad de datos que puedan ofrecer y que le queden al lector. Esta competitividad entre medios impresos presenta a un actor principal: los géneros periodísticos; gracias a ellos, se determina la personalidad del medio y se inmortaliza la información que se escribe.

El Tiempo, por ejemplo, refleja con mayor claridad el concepto de noticia, contrario a revistas como Jet –Set, que se especializan en crónica y reportaje. Aunque ambos ejemplos sean medios impresos, no quiere decir que compartan un conjunto de lectores, en vez de eso, cada uno se centra en responder a la necesidad y las características de la información que un grupo de lectores requiere y lo vuelve su público.

La calidad periodística no depende de que género escoja determinado medio para transmitir información, sino de la profundidad y la exactitud de los datos ofrecidos, una buena investigación de los hechos y sucesos y no conformarse con la información adquirida, sino ser ambicioso, curioso, ético y profesional.

Tampoco es correcto pensar que El Tiempo, por ejemplo, por su tradición histórica –fundado en 1911- y su cantidad de lectores, es el mejor escrito, y que Jet-Set por ser un medio dedicado a la farándula y el ambiente social sea menos profesional y mal escrito. El tema, personalidad o tradición de un medio, ya sea impreso, audiovisual o digital, no debe ser rotundamente determinante a la hora de juzgar al mismo medio. Cada uno posee características distintas que le son atractivas a l lector, otra cosa es que el medio este mal escrito, ya sea por problemas gramaticales, ortográficos, verídicos etc.

La propuesta fotográfica que cada medio ofrece, varía en temas, texturas, colores y tamaños. En Jet-Set, por ejemplo, la mayoría de las fotografías son a color, de un tamaño considerable y de temas socio-culturales. El Tiempo, por su lado, ofrece fotografías a color según el nivel de importancia de la noticia, en su mayoría son puestas en primera plana o en secciones relevantes, además existe una gran diversidad de temas que se organizan en secciones.

La anterior comparación editorial es breve, pero intenta dar a entender en que debemos ser más críticos frente a los medios de comunicación que nos afectan. Romper con prototipos es importante, pues no nos llevan a ningún lado y sólo son disfraces de la verdad, es mejor formarse ideas a partir de uno mismo, contando con la voluntad de saber informarse, de saber escoger las fuentes y ser imparcial ante ellas para luego sacar nuestras propias conclusiones.